Una categoría de impacto que sigue siendo relevante
La capa de ozono estratosférico absorbe gran parte de la radiación ultravioleta UV-B procedente del Sol. La reducción de su concentración permite que llegue más radiación UV-B a la superficie terrestre, con posibles consecuencias para la salud humana, los ecosistemas y los materiales.
El Protocolo de Montreal, adoptado en 1987, estableció la eliminación progresiva de la producción y el consumo de numerosas sustancias que agotan la capa de ozono. Su aplicación redujo drásticamente el uso de estas sustancias y situó la capa de ozono en una trayectoria de recuperación. Sin embargo, la recuperación es gradual: muchas sustancias permanecen en la atmósfera durante años o décadas, y algunos usos controlados siguen sujetos a calendarios de eliminación.
Cómo evalúa el ACV el agotamiento
En los estudios de Análisis de Ciclo de Vida (ACV), esta categoría considera las emisiones de sustancias con potencial de agotamiento del ozono a lo largo del ciclo de vida, incluidas las etapas de producción, uso y fin de vida. Entre los ejemplos históricos se encuentran los CFC y los HCFC, utilizados en refrigeración, aire acondicionado, espumas y determinados procesos industriales.
Los métodos de evaluación de impacto caracterizan estas emisiones mediante factores que representan su potencial relativo de agotamiento del ozono. Un indicador habitual se expresa en kilogramos equivalentes de CFC-11. Los resultados dependen del método elegido, de las sustancias incluidas y de la calidad del inventario.
No confundir el ozono estratosférico con el troposférico
El agotamiento de la capa de ozono no es lo mismo que la formación de ozono cerca del suelo. El ozono estratosférico protege la vida de la radiación UV-B. El ozono troposférico es un contaminante atmosférico asociado a reacciones fotoquímicas entre precursores como los óxidos de nitrógeno y los compuestos orgánicos volátiles. En el ACV son categorías de impacto distintas.
Interpretación y reducción de resultados
La elección de refrigerantes y agentes espumantes, la prevención de fugas, la recuperación adecuada de equipos y el tratamiento correcto al final de su vida útil pueden influir en los resultados. Los factores de caracterización deben corresponder al método y a la versión seleccionados. No debe suponerse que todas las alternativas a los CFC tienen el mismo perfil ambiental: algunas sustancias sustitutas no agotan el ozono, pero pueden tener un elevado potencial de calentamiento global.
El ACV permite evaluar estas compensaciones a lo largo del ciclo de vida, en lugar de considerar una sola propiedad de una sustancia.
