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Sostenibilidad y ACV Publicado originalmente: 6 de mayo de 2020 Actualizado: 3 de noviembre de 2026

Contabilidad de Costes del Flujo de Materiales: hacer visibles las pérdidas

La MFCA sigue los flujos físicos y asigna costes a las pérdidas de materiales, ayudando a las organizaciones a identificar oportunidades de eficiencia.

El coste de las pérdidas de materiales no siempre es evidente

En un proceso productivo, la materia prima que no se convierte en el producto final puede representar mucho más que un coste de eliminación. Las pérdidas también incorporan costes de adquisición, transporte, almacenamiento, energía, procesamiento y tratamiento. Cuando estos costes se distribuyen entre distintos centros de coste, la dimensión económica de las pérdidas puede pasar desapercibida.

La Contabilidad de Costes del Flujo de Materiales (MFCA, por sus siglas en inglés) es una herramienta de contabilidad de gestión ambiental que sigue los flujos y existencias de materiales en unidades físicas y asocia costes a dichos flujos. Su objetivo es hacer visibles los costes tanto de los productos como de los materiales que no se convierten en producto, apoyando decisiones para mejorar la eficiencia en el uso de materiales y energía.

Cómo funciona

La organización define centros de cantidad y registra las entradas, salidas y pérdidas en cada etapa relevante. Los flujos se cuantifican en unidades físicas —por ejemplo, kilogramos o toneladas— y los costes asociados se asignan de forma coherente. Así, los equipos pueden identificar dónde se producen pérdidas y evaluar el potencial económico de las medidas de mejora.

La ISO 14051 establece el marco general de la MFCA. La ISO 14052 ofrece orientación para su aplicación en la cadena de suministro, mientras que la ISO 14053 describe un enfoque por fases que pueden adoptar organizaciones de distintos tamaños y niveles de madurez. La ISO 14051 fue confirmada en 2025 y sigue vigente.

Beneficios y cautelas de interpretación

La MFCA puede revelar oportunidades para reducir residuos y el consumo de materiales y energía, al tiempo que contribuye a reducir costes. Un caso citado en la publicación original de 2020, correspondiente a una industria textil alemana, informó de mejoras en el uso del algodón, la productividad y las emisiones. Estos resultados son específicos de ese caso y no deben considerarse una expectativa universal.

La MFCA complementa, pero no sustituye, otras herramientas de gestión ambiental ni el ACV. La primera se centra en la información sobre costes y flujos dentro de la organización o la cadena de suministro; el ACV evalúa los impactos ambientales potenciales a lo largo del ciclo de vida. Utilizadas conjuntamente, pueden apoyar decisiones que tengan en cuenta tanto la eficiencia operativa como las consecuencias ambientales más amplias.

Referencias y lecturas adicionales