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Sostenibilidad y ACV Publicado originalmente: 27 de mayo de 2020 Actualizado: 3 de noviembre de 2026

El futuro del etiquetado ambiental

Las etiquetas ambientales pueden apoyar las decisiones de compra e impulsar mejoras si son creíbles, rigurosas y pertinentes en las cadenas de valor.

¿Para qué sirven las etiquetas ambientales?

Las etiquetas ambientales buscan comunicar información sobre el desempeño de productos y servicios y ayudar a los consumidores a tomar decisiones más fundamentadas. Algunos programas también animan a las empresas a mejorar sus productos mediante criterios ambientales y mecanismos de verificación.

La credibilidad es esencial. Una etiqueta solo resulta útil cuando sus criterios son claros, pertinentes y están respaldados por evidencias. El Análisis de Ciclo de Vida (ACV) puede contribuir a esta base científica al considerar varias etapas del ciclo de vida, en lugar de limitarse a un atributo aislado.

Retos para los programas de etiquetado

Iraldo, Griesshammer y Kahlenborn (2020) señalaron retos que siguen siendo relevantes: aumentar la participación de las pequeñas y medianas empresas; mejorar la coherencia entre programas y mercados; mantener criterios ambientales ambiciosos; y evaluar si las etiquetas pueden influir realmente en los patrones de producción y consumo.

Otro reto consiste en responder a cadenas de valor globalizadas. Los criterios desarrollados para un mercado o contexto pueden no ser fácilmente aplicables en otro. La transparencia sobre el alcance, los criterios, la verificación y las limitaciones de la etiqueta ayuda a evitar interpretaciones erróneas y declaraciones ambientales vagas.

Más allá de una etiqueta

Las etiquetas no sustituyen la información técnica detallada ni garantizan, por sí solas, que un producto sea la mejor opción en cualquier contexto. Su utilidad depende de la categoría de producto, los criterios aplicados, la independencia de la verificación y la forma en que se comunica la información.

Los autores también señalaron la necesidad de abordar temas emergentes como la durabilidad, la obsolescencia, las materias primas críticas, la trazabilidad y la economía circular. La integración de dimensiones sociales y de calidad también puede ser importante, siempre que los criterios se definan y evalúen de forma transparente.

El futuro del etiquetado ambiental depende, por tanto, de combinar rigor científico, claridad para el consumidor y capacidad real para impulsar mejoras. El ACV puede apoyar este proceso, pero la solidez de cualquier etiqueta también depende de la calidad de sus reglas y de su aplicación.

Referencias y lecturas adicionales