Restauración de los ecosistemas: de los objetivos globales a la acción práctica
La restauración de los ecosistemas adquirió protagonismo en 2021, con el inicio del Decenio de las Naciones Unidas sobre la Restauración de los Ecosistemas (2021–2030). La iniciativa busca prevenir, detener y revertir la degradación de los ecosistemas terrestres, de agua dulce y marinos.
Restaurar no significa necesariamente reconstruir un entorno exactamente como era. Puede implicar recuperar funciones ecológicas, apoyar la regeneración natural, reducir las presiones que causan degradación o conservar ecosistemas que aún permanecen intactos. El enfoque depende de las condiciones locales, las necesidades de las comunidades y los objetivos definidos.
El PNUMA estimó que restaurar 350 millones de hectáreas de ecosistemas terrestres y acuáticos degradados hasta 2030 podría generar 9 billones de dólares en servicios ecosistémicos y retirar entre 13 y 26 gigatoneladas de gases de efecto invernadero de la atmósfera. Son estimaciones de potencial, no resultados ya alcanzados.
La restauración exige prestar atención a posibles efectos no deseados. Una intervención que priorice únicamente la captura de carbono puede no recuperar la biodiversidad ni los servicios relacionados con el agua. La planificación debe considerar el contexto ecológico y social, la participación comunitaria, la permanencia de los resultados y el seguimiento.
El pensamiento de ciclo de vida y el análisis sistémico ayudan a identificar presiones, desplazamientos de impactos y compensaciones entre objetivos. La Guía práctica para la restauración de los ecosistemas del PNUMA ofrece una introducción para identificar oportunidades, movilizar socios y reducir las presiones sobre la naturaleza.
Referencias
