Volver a los recursos
Sostenibilidad y ACV Publicado originalmente: 7 de octubre de 2020 Actualizado: 3 de noviembre de 2026

Análisis de Ciclo de Vida de servicios digitales: el caso de YouTube

Un estudio de YouTube en 2016 muestra cómo los dispositivos, las redes y los centros de datos contribuyen a la huella de los servicios digitales y por qué las estimaciones históricas no deben presentarse como cifras actuales.

Los servicios digitales también tienen una cadena de valor física

Ver un vídeo, escuchar música en streaming o utilizar un servicio en la nube puede parecer una actividad inmaterial. Sin embargo, estos servicios dependen de dispositivos, redes de telecomunicaciones y centros de datos. La fabricación de los equipos requiere materias primas y energía; su uso consume electricidad; y la infraestructura necesita mantenimiento y sustitución a lo largo del tiempo.

El Análisis de Ciclo de Vida (ACV) permite examinar estas contribuciones de forma integrada, desde la producción de los equipos hasta el funcionamiento de la infraestructura y el fin de vida.

Qué pretendía medir el estudio sobre YouTube

Un estudio de Preist, Schien y Shabajee analizó los servicios digitales de YouTube durante 2016 y estimó las emisiones de gases de efecto invernadero asociadas al uso de la plataforma. El trabajo consideró distintos componentes de la cadena, incluidos los dispositivos de los usuarios, las redes de transmisión y los centros de datos.

Para ese año y según las hipótesis del estudio, los autores estimaron un consumo eléctrico de 19,6 TWh y unas emisiones asociadas de 10,1 millones de toneladas de CO₂ equivalente. Son estimaciones históricas de un modelo publicado sobre 2016: no representan la huella actual de YouTube ni deben extrapolarse a otros servicios sin un análisis específico.

Los autores también exploraron escenarios de diseño y uso que podrían reducir la transmisión de datos en situaciones concretas, como ofrecer solo audio cuando el contenido visual no es necesario. La relevancia de cada intervención depende del comportamiento de los usuarios, la tecnología y la infraestructura utilizada.

Dónde se producen los impactos

La huella de un servicio digital puede incluir:

  • la fabricación y sustitución de ordenadores, teléfonos, televisores y equipos de red;
  • la electricidad consumida por los dispositivos durante su uso;
  • la transmisión de datos a través de redes fijas y móviles;
  • el funcionamiento y la refrigeración de los centros de datos;
  • la construcción, el mantenimiento y el fin de vida de la infraestructura.

La contribución relativa de cada etapa varía según el servicio, los equipos, la ubicación, la combinación eléctrica, la eficiencia de la red y la vida útil de los dispositivos.

El reto metodológico

El ACV de servicios digitales requiere límites claramente definidos y datos representativos. Es necesario especificar la unidad funcional —por ejemplo, una hora de vídeo transmitido con una calidad determinada— y las hipótesis sobre dispositivos, tráfico, utilización de servidores y asignación de consumos compartidos.

Las emisiones de los servicios digitales también plantean retos para la contabilidad corporativa de GEI. El GHG Protocol organiza las emisiones en Alcances 1, 2 y 3, pero su aplicación práctica a los servicios digitales depende de cómo la organización define su cadena de valor, recopila datos y evita la doble contabilización. El ACV ofrece una perspectiva complementaria centrada en el servicio y su ciclo de vida.

El ejemplo de 2016 sigue siendo útil como ilustración metodológica. Para tomar decisiones actuales, sin embargo, se necesitan datos recientes y específicos de la infraestructura y del servicio analizado.

Referencias y lecturas adicionales