COP26: el Pacto Climático de Glasgow y sus avances
La COP26, celebrada en Glasgow entre octubre y noviembre de 2021, se presentó como un momento decisivo para mantener al alcance el objetivo de limitar el calentamiento global a 1,5 °C. La conferencia concluyó con la adopción del Pacto Climático de Glasgow y la finalización de partes importantes del Reglamento del Acuerdo de París. El resultado impulsó la cooperación internacional, pero no cerró la brecha entre los objetivos anunciados y las reducciones de emisiones necesarias.
Cuatro ámbitos de actuación
La presidencia británica organizó sus objetivos en torno a la mitigación, la adaptación, la financiación y la colaboración. Este marco ayuda a comprender tanto las decisiones formales como los compromisos paralelos anunciados por gobiernos y otros participantes.
1. Mitigación y la referencia inédita al carbón
El Pacto pidió a los países que reforzaran sus objetivos para 2030 y aceleraran la reducción de emisiones. Por primera vez, una decisión final de una COP mencionó explícitamente la reducción progresiva de la energía generada con carbón sin captura (phase down) y la eliminación de las subvenciones ineficientes a los combustibles fósiles. La redacción final fue más débil que la propuesta inicial de eliminar progresivamente el carbón, reflejo del compromiso político necesario para alcanzar un consenso.
2. Adaptación, resiliencia y pérdidas y daños
El acuerdo prestó más atención a la adaptación y pidió a los países desarrollados que duplicaran la financiación colectiva para adaptación antes de 2025, respecto a los niveles de 2019. También impulsó el trabajo sobre el Objetivo Global de Adaptación. En cuanto a pérdidas y daños, el resultado quedó por debajo de las expectativas de muchos países vulnerables: se estableció un diálogo sobre mecanismos de financiación, pero no un mecanismo financiero específico en ese momento.
3. Financiación climática
Los países desarrollados reafirmaron el compromiso de movilizar 100.000 millones de dólares al año para apoyar a los países en desarrollo. La promesa, prevista inicialmente para 2020, aún no se había cumplido cuando terminó la conferencia. El Pacto reconoció la necesidad de aumentar el apoyo, pero no proporcionó de inmediato los recursos prometidos.
4. Reglas y transparencia
La COP26 concluyó negociaciones importantes sobre el Reglamento del Acuerdo de París. Se acordaron orientaciones para la presentación transparente de información sobre la acción climática y reglas para los mecanismos de mercado y los enfoques no mercantiles del Artículo 6. Estas reglas son relevantes para la integridad ambiental, la contabilidad de las reducciones y la prevención de la doble contabilización.
Lo que la COP26 no resolvió
El Pacto mantuvo los 1,5 °C como objetivo de referencia, pero las políticas y compromisos presentados entonces no garantizaban por sí solos una trayectoria compatible con él. La redacción negociada, la financiación insuficiente y la falta de una solución sólida para pérdidas y daños demostraron los límites del consenso multilateral.
Por tanto, la COP26 debe entenderse como una etapa de implementación del Acuerdo de París, no como una solución a la crisis climática. Su legado incluye reglas más completas y señales políticas importantes, pero los resultados dependen de convertir las promesas en políticas, inversiones, reducciones efectivas de emisiones y apoyo a los países más expuestos.
Por qué importa para las empresas y el ACV
Los objetivos nacionales y las políticas sectoriales modifican las condiciones en las que las empresas producen, adquieren energía, seleccionan materiales y organizan sus cadenas de suministro. El Análisis de Ciclo de Vida (ACV) puede apoyar las decisiones al identificar dónde se producen los impactos y ayudar a evitar que una reducción en una etapa traslade las cargas ambientales a otra.
El ACV no sustituye los inventarios nacionales de gases de efecto invernadero, los escenarios macroeconómicos ni las evaluaciones de políticas públicas. Es una herramienta complementaria para evaluar productos, servicios y sistemas desde una perspectiva de ciclo de vida.
La principal lección de Glasgow: los acuerdos internacionales establecen orientaciones y reglas; su eficacia depende de una implementación verificable a lo largo del tiempo.
