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Sostenibilidad y ACV Publicado originalmente: 3 de febrero de 2021 Actualizado: 4 de noviembre de 2026

Comprender las categorías de impacto: acidificación

Las emisiones de SO₂, NOₓ y NH₃ contribuyen a la acidificación terrestre y de agua dulce, mientras que la acidificación oceánica requiere un enfoque distinto.

Comprender las categorías de impacto: acidificación

La acidificación se produce cuando se emiten al medio sustancias que contribuyen a la formación de acidez y se depositan en ecosistemas terrestres o acuáticos. Aunque existen procesos naturales, las actividades humanas —incluida la combustión de combustibles fósiles, la industria y la agricultura— son fuentes importantes de emisiones acidificantes.

Entre las principales sustancias se encuentran el dióxido de azufre (SO₂), los óxidos de nitrógeno (NOₓ) y el amoníaco (NH₃). Estas emisiones pueden contribuir a la acidificación del suelo y del agua, afectando a los organismos, la vegetación y las funciones de los ecosistemas.

¿Cómo se evalúa en el ACV?

En el Análisis de Ciclo de Vida, la acidificación es una categoría de impacto dentro de la evaluación de impacto del ciclo de vida (EICV). Los métodos aplican factores de caracterización a las emisiones inventariadas para estimar su contribución potencial a la acidificación. Algunos expresan los resultados en kilogramos equivalentes de dióxido de azufre (kg SO₂ eq.); otros, como el método de Huella Ambiental de la Unión Europea, utilizan indicadores propios, incluida la excedencia acumulada.

Los resultados dependen del método, la versión y la escala espacial considerados. La deposición de sustancias acidificantes y la sensibilidad de los ecosistemas varían geográficamente, por lo que los indicadores no deben interpretarse como mediciones directas del cambio en un ecosistema concreto.

La acidificación oceánica es diferente

La acidificación de los océanos está asociada principalmente a la absorción de dióxido de carbono (CO₂) atmosférico por el agua del mar, que altera la química del carbonato y reduce el pH. No debe confundirse con la categoría de acidificación terrestre o de agua dulce que suele utilizarse en ACV. Su evaluación requiere indicadores y modelos específicos.

¿Cómo reducir las emisiones?

La reducción de las emisiones de SO₂, NOₓ y NH₃ puede disminuir las presiones de acidificación terrestre y de agua dulce. Entre las medidas se incluyen el control de emisiones industriales, tecnologías de combustión más limpias, movilidad de bajas emisiones y una gestión más eficiente de fertilizantes. Reducir las emisiones de CO₂ es esencial para limitar la acidificación oceánica.

El ACV ayuda a identificar las etapas y actividades que contribuyen a estas presiones, permitiendo comparar opciones y evitar trasladar impactos entre categorías o etapas del ciclo de vida.

Referencias y lecturas adicionales